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6º día!! Casi una semana en Japón :3

¡¡Tengo dos yukatas!! 😀

Hoy, después de desayunar, hemos ido al centro comercial EON. Lo primero que hicimos fue ir a la tienda de kimonos y me compré ¡un Yukata rosa! Era un set completo y estaba a muy bien de precio así que ni me lo pensé.

 

Estuvimos viendo algunas tiendas y en una de ellas no pude resistirme y ¡me compré un precioso vestido! (me salió un poquito carillo para mis gustos pero…¡estoy contentísima con él!)

(Por cierto eso que está detrás de mí es un sitio donde cuelgas tus deseos en un papel… ¡¡sí, yo también colgué el mío!!)

Me sigue sorprendiendo la manera en que me atienden los empleados de las tiendas. ¡Siempre están contentos! Así que esa alegría al final te la acaban contagiando a ti. ¿Cuántos de vosotros no habéis salido de una tienda o de algún sitio hechos una furia y cabreados por lo mal que os han atendido? ¡Pues al revés pasa lo mismo! Si os atienden bien, no solo bien sino super bien, saldréis contentos y felices.

Lo más increíble es que se disculpan por todo. Hace unos dos días compré una camisa en una tienda, y mientras uno me cobraba la compañera metía la camisa en la bolsa. En total, los dos juntos, no llegaron ni al minuto, pero aún así la mujer dijo “Disculpe por la tardanza”. En todas las tiendas siempre lo dicen, “disculpe la tardanza” “Siento la espera”, y para todo hay un “por favor”. Realmente aquí el cliente es el rey.

Almorzamos en EON. Como curiosidad decir que el agua es totalmente gratis, y hablo de agua potable. Supongamos que estamos en un centro comercial de Tenerife (no sé si los de la Península son iguales), lo más probable es que cada tienda tenga sus propias mesas y sillas fuera del establecimiento, en EON  las sillas y mesas son de todos los establecimientos. Tú vas a donde quieres elegir la comida y te sientas en la mesa y silla que quieras, y justo por esa zona hay un grifo con agua potable y unos vasitos de plástico para que bebas. Sólo pagas por la comida.

Mientras comíamos también pasó algo que me sorprendió. Dos chicas estaban con sus niños pequeños sentadas para comer, entonces una de las niñas pequeñas (de unos 4 o 5 años) estaba corriendo, tropezó con un chico de unos 15 años y se cayeron los dos al suelo. La niña se dio un buen pepinazo, pobrecita. Pero no, no fue eso lo que me sorprendió. Lo que me sorprendió fue que dos empleados del establecimiento salieron corriendo con un pañito con hielo y realmente preocupados. Llamaron a alguien, no sé a quién, pero supongo que para contar lo sucedido. A ver, la niña se dio un buen golpe, pero estaba bien, no había sangre ni nada, y aún así todos se preocuparon muchísimo. Estuvieron un rato con las madres preguntando si necesitaban algo, que cualquier cosa lo dijesen. Y por supuesto el chico con el que tropezó también estaba allí con sus dos amigos. Se disculpó, estuvo un rato a ver cómo avanzaba todo y cuando la situación se tranquilizó se fue. Al final la niña no tenía nada, fue el susto por lo que se puso a llorar ¡pero cómo se movieron todos para ayudarla!

Después de comer compramos un café (yo pedí café frío con helado) y nos fuimos a una tienda… ¡de 100 yenes! ¡¡Yuju!! Aunque esta vez no compré tanto como la anterior, pero no porque no quisiese sino porque no había tantas cosas. Pero me dijo Okasan que iremos a otra otro día. ¡Juas, juas!

Al llegar a casa me probé los dos yukatas (el que compré (rosa) y el que me regaló Okasa (azul)) y este fue el resultado ¡precioso!

 

Después estuvimos un rato hablando, luego yo en el ordenador y leyendo la revista. Y ya sobre la 6:30 cenamos. Al terminar me puse a jugar en el iPad de Okasan al Angry Birds (un vicio, un maldito vicio), de nuevo en el ordenador, Ofuro y aquí estoy ahora, escribiendo y a punto de entrar al mundo de los sueños. ¡¡Mañana tengo que madrugar así que os dejo ya!!

¡Muchos besos a todos! Chuuu ❤

En EON, detrás está la noria